Justicia Moral

ERNESTO RAMÍREZ ISIDRO

“El servidor público es eso, lo que decía Morelos, siervo de la nación. No es: ‘Voy a acumular aquí riqueza, ya tengo esta oportunidad, ya me colé’, como decían, ‘aprovecha, no seas tonto, ahora’, y hasta se veía bien, se toleraba (…). Vamos a estigmatizar la corrupción, el corrupto va a ser señalado para que dé vergüenza (…). Ya eso se termina”.

De esta manera expresaba en un lejano octubre de 2019, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, su repudio a las prácticas de corrupción de los regímenes neoliberales del pasado inmediato, compra de votos, aquellas carreras meteóricas de políticos que eran los favoritos del empresariado mexicano, las riquezas generadas de la noche a la mañana por personas que se habían dedicado al servicio público por años y que, de repente, parecía que se habían ganado la lotería, entre muchas otras acciones más de las que, hoy más que nunca, estamos enterados que practicaron expresidentes, exsecretarios de estado, gobernadores y hasta alcaldes.

No hay duda que a lo largo y ancho de nuestro territorio, existen aún problemas importantes tales como la delincuencia organizada, la violencia, los homicidios, la drogadicción <Que es cada vez más creciente en jóvenes> y la pobreza, no obstante, si hacemos una breve radiografía de estos males sociales, con los que nos hemos enfrentado en las últimas tres décadas, todos y cada uno de ellos derivan innegablemente de la oscura y deshonrosa práctica de la corrupción, el cochupo, como muchos la llaman.

Hoy en día, una generación de políticos, de talla nacional, se encuentran nerviosos y desesperados <Aunque muchos de ellos lo nieguen>, la razón de que estén así es la bomba que soltó el ex director de Pemex en el sexenio peñista, Emilio “L” durante el transcurso de esta semana, luego de que, de manera anónima, se filtrara el texto completo de la denuncia que levanto ante la Fiscalía General de la República (FGR) en relación a los sobornos en los que se vio favorecida la empresa Odebrecht entre 2010 y 2014, este acontecimiento cimbra el escenario político actual, pues nos encontramos a poco más de una semana de iniciar el proceso electoral intermedio de 2021 y viene aún más a debilitar a un Partido Acción Nacional que se decía ((Y lo escribo en pasado porque ya no)) la única oposición que podía hacerle competencia al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que dicho sea de paso, sale intocable en todo este asunto.

Esta generación de políticos que son señalados formalmente por Emiilio “L” son: los expresidentes Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón y Carlos Salinas de Gortari, también José Antonio Meade excandidato del PRI a la presidencia, y del PAN, Ricardo Anaya. A los entonces senadores, Francisco García Cabeza de Vaca, hoy gobernador de Tamaulipas; Francisco Domínguez Servién, hoy gobernador de Querétaro ; David Penchyna, quien fuera presidente de la Comisión de Energía; Salvador Vega Casillas, Jorge Luis Lavalle Maury y Ernesto Cordero Arroyo

 También se implica al exdirector y exconsejero de Pemex, José Antonio González Anaya; a Carlos Treviño Medina, quien fuera funcionario de la Secretaría de Hacienda y posteriormente director de Pemex; Rafael Caraveo Opengo, exfuncionario del Senado de la República.

UN TRIUNFO PARA AMLO

Pese a que este es un tema jurídico, hay que aceptar que también hay de por medio un interés político, lejos de estos dos factores hay que reconocer que el Presidente López Obrador tuvo siempre una verdad histórica, misma que comenzó a pregonar desde 1988, que insistió en 2006, que no olvidó en 2012 y que recordó y transmitió con éxito en 2018 a la gran mayoría de ciudadanos que le dio la victoria: la de que existía una cúpula en el poder que se encargaba de manejar la vida pública del país a su antojo, en servicio a intereses de particulares y que, dependiendo el sexenio, la encabezaban el PRI o el PAN, vaya, el PRIAN.

En este sentido, el hecho de que esto se dé a conocer es una victoria para movimiento y para el hombre que dedicó su vida política a demostrar lo que acontecía en las altas esferas del poder.

Ahora bien, el tema de que los delitos que Lozoya le adjudica a estos personajes hayan prescrito o no, es el menos importante, esto porque el Presidente apuesta más, desde hace mucho tiempo, a el repudio del pueblo a la corrupción. Lo que el Presidente construye en cada conferencia matutina es la intención de que el pueblo, más allá de la ley, rechace y repudie esa práctica que se ha constituido en la sociedad mexicana de admirar a el gandalla o a el que más puede robar sin ir a prisión, claro que esto no es suficiente, pues como él lo ha dicho el dinero robado debe devolverse, al menos en los casos que los delitos prescriban sucederá pero en cuento a los que puedan judicializarse, estoy seguro que la Fiscalía tendrá, a través de sus fiscales, la capacidad y herramientas de hacer justicia al pueblo.

JUECES DEBEN GANARSE LA CONFIANZA DEL PUEBLO

No hay que olvidar el papel que tendrán en este caso jueces, fiscales y operadores jurídicos, puesto que es fundamental la transparencia y la justicia bajo los principios consagrados en el derecho de imparcialidad, para que la sociedad tenga de nuevo confianza en las instituciones judiciales.

MORENA, LA ALTERNATIVA

Por último, cabe mencionar que el único ganador de estos sucesos es sin duda el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), pues Acción Nacional vendía muy bien ser la opción de cambio al actual régimen, es decir, presumían ser todo menos corruptos, hoy la realidad es distinta y el partido, con respeto al 2021, queda debilitado, sin pulso.

Habrá que ver el avance en el caso Lozoya, concluyo la columna de este día con la siguiente reflexión: Si ese dinero, el robado, hubiera hecho falta para una beca para tus hijos, para un medicamento para tu familia, para la quimioterapia de tu esposa o un apoyo ante el desempleo… ¿Seguirías apoyando al PRI, al PAN o a sus aliados?.