Haz deporte y sana tu mente

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Es cómodo ver la televisión desde la cama o el sofá o comer tus antojitos favoritos hasta saciarte. Todo eso, sin medida o un equilibrio, te puede llevar a tener sobrepeso e, incluso, a desestimar tu aspecto físico, lo cual conlleve a pasar por fases de inestabilidad emocional y no sólo orgánica. La solución es simple: ejercítate y cambia tus rutinas.

Mente sana en cuerpo sano es más que una frase motivacional, es una forma de asimilar la vida. La actividad física constante trae beneficios psicológicos comprobables. Es cierto que la actividad impactará de forma directamente proporcional a los problemas de cada persona, pero siempre habrá resultados favorables para liberar estrés y estar pleno.
Beneficios directos del ejercicio

  • Administras positivamente tu energía.
  • Manejas mejor el estrés.
  • Tienes mayor concentración y motivación.
  • Te enojas y frustras menos.
  • Duermen bien y tienen una vida social mucho más activa.

¡Gracias, endorfinas!
La explicación para tantos beneficios está en las endorfinas. Durante y después de la actividad física o práctica deportiva nuestro cuerpo libera una sustancia llamada endorfinas, conocidas como “las hormonas de la felicidad”, responsables de la sensación de bienestar que invade a las personas al finalizar el entrenamiento.
Estos neurotransmisores también son, por así decirlo, responsables de que las personas no se arrepientan de ir al gimnasio, salir a correr o dar una vuelta en bicicleta.
Actívate y cambia la rutina
No es necesario ser un deportista de élite o correr un maratón, sólo elegir la actividad que más te guste, siempre y cuando, te aporte beneficios progresivos que no dañen tu salud permanentemente.

  • Cuida que tu actividad física provoque un aumento en tu frecuencia cardíaca, variable y sostenida.
  • Que tu gasto de energía vaya más allá del gimnasio.
  • Incluye jugar algún deporte.
  • Camina, esto activará tu circulación sanguínea y oxigenará tus pulmones.
  • Baila a un ritmo dónde tu frecuencia cardíaca se incremente, sin dañarte, y tus músculos soporten la fatiga.
  • Anda en bicicleta. Es un buen pretexto para aprender, si es que no sabes. Siempre ten cuidado al elegir tu ruta y no está de más que uses casco y los aditamentos de seguridad correspondientes.

Adiós a la depresión
La actividad física ayuda a la disminución de los niveles de depresión, según estudios oficiales. Si bien, no se puede afirmar de manera concluyente que el ejercicio motivó o produjo el cambio en el estado de ánimo, sí se sabe que el ejercicio parece estar asociado a cambios positivos en los estados de ánimo.

  • El ejercicio regular está relacionado con disminuciones de la depresión a largo plazo.
  • Cuanto mayor es el número total de sesiones de ejercicios, mayor es la reducción de los niveles de depresión.
  • La intensidad del ejercicio no está relacionada con cambios en la depresión.
  • El estado de forma física está relacionado positivamente con la salud mental y el bienestar.
  • El ejercicio físico está relacionado con la reducción de emociones vinculadas al estrés, como el estado de ansiedad.
  • La ansiedad y depresión son síntomas usuales de fracaso al afrontar el estrés mental, pero el ejercicio físico se ha relacionado con una disminución del nivel -de suave a moderado- de la depresión y la ansiedad.
  • Los ejercicios físicos apropiados se traducen en reducciones de estrés, como la tensión neuromuscular, el ritmo cardíaco en reposo y algunas hormonas relacionadas con el estrés.
  • Las personas físicamente sanas, que necesitan medicación psicotrópica, pueden hacer ejercicios sin ningún temor si los realizan bajo estrecha supervisión médica.
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