Columnas de Opinión

Ley de Seguridad Interior, primer danzón para la nueva mayoría legislativa

La certeza de que en la próxima legislatura los partidos políticos que impulsaron a Andrés Manuel López Obrador conseguirán las mayorías absolutas tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, ya levantó tanta expectación por la 64 Legislatura como levantaría polvareda una gran caballada en el terraplén.
No hay duda alguna de que Morena, Pt y Pes, juntos, rebasarán, por mucho, en ambas cámaras los mínimos de votación para reformar leyes secundarias y todas las leyes que tengan que ver con los presupuestos de ingresos y egresos. Y están muy cerca de alcanzar los dos tercios de votación requeridos para poder hacer reformas a la Constitución.
Ayer, gente de la sociedad civil expresó su felicidad por la posibilidad enorme de que, entrando la 64, el 1 de septiembre próximo, comience esa nueva mayoría legislativa a desmontar leyes terriblemente infames que prohijaron Enrique Peña Nieto junto con el PRI, Pvem, Panal, PAN y PRD, como aquella que aprobaron en diciembre reciente, de la Ley de Seguridad Interior.
El colectivo Seguridad Sin Guerra se congratulaba ayer del “ánimo de reconciliación y pacificación del país”. Y sostenía que esto pasa rigurosamente por la abrogación de la Ley de Seguridad Interior.
La mayoría cantada en el Congreso -de Morena, Pt y Pes- insufló ánimos muy en alto, para organizaciones sociales y, muy presumiblemente para los 30 millones de personas que votaron por el tabasqueño. Está el gobierno virtual de Andrés Manuel López Obrador ante el umbral de un cambio de 180 grados en cuanto al sentido de las leyes.
Amlo prometió que cambará el régimen. Y un cambio de régimen implica, forzosamente, pasar primero por la demolición de las columnas del derecho positivo mexicano que construyeron –a punta de mayoriteos y mentadas de madre del pueblo de México- durante los 37 años de régimen neoliberal, los gobiernos emanados del PRI y PAN.
La ley más reciente de todo ese conjunto de normas ominosas y contrarias al pueblo de México fue esta, que aprobaron el pasado 8 de diciembre.
La Ley de Seguridad Interior formó parte de la estrategia del PRI y Peña Nieto para hacerse de la presidencia de la república en un caso extremo (reprimiendo a la población), que no lograron por una sola razón: la votación fue históricamente apabullante.
Como una barrancada que arrastra palos y piedras; una enorme y turbulenta avenida de agua que se llevó al PRI, al PAN y al mismo Peña Nieto al basurero de la historia. Incluso cuando ahora a Peña hay quienes lo consideran un demócrata por la aceptación de los resultados de la elección presidencial.
Manuel Bartlett Díaz, senador del Pt-Morena, así se planteó su posicionamiento, este miércoles en la Comisión Permanente. Y por ahí, por ese sendero, se fueron también los otros oradores.
He aquí la continuación de los comentarios en el Congreso, sobre la elección presidencial:
Jesús Zambrano, diputado del PRD –uno de los artífices del Pacto por México-, dijo en la tribuna: “No permitiremos regresiones en este México plural y de la tolerancia y de que se instale un clima de intolerancia con el que se amenaza y existe de hecho en un ambiente de crispación social en las redes sociales, porque quien hoy llama a la reconciliación nacional, a la calma, a la tranquilidad es el mismo que durante toda la campaña lo estuvo sembrando y cultivando, descalificando, denostando a todos los que no pensaran igual que él”.
El cínico sujeto añadió: “Estaremos desde luego nosotros exigiendo y trabajando por una democratización a fondo del poder público para que todo lo que está pendiente en materia de gobierno de coalición se legisle, trabajando en contra de la desigualdad y para mejorar desde luego el poder de capacidad de mejora de ingreso de la gente, defensa y ampliación de las libertades individuales y los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual, que de ninguna manera pueden ni debe imponerse a someterse a plebiscito o a referéndum ni nada de eso como lo ha planteado el hoy candidato ganador”.
El PAN en voz del senador Héctor Larios Córdova, dijo: “Lo primero que quiero resaltar, precisamente, es un resultado absolutamente histórico, fruto de muchísimos factores, había que reconocer y felicitar a Andrés Manuel López Obrador por su tenacidad, por su constancia, que sin duda son elementos que han contribuido a este resultado.
“Pero es un resultado en una democracia absolutamente atípica, en términos llanos y como lo decía algún titular, ganaron todo, mayoría, ganaron la Presidencia con un resultado electoral de más de la mitad de los votos emitidos, la mayoría en ambas Cámaras, la mayoría en los congresos locales, en algunos estado se llevaron prácticamente todo, y digo que es atípico porque las democracias a medida que maduran, suele, el electorado distribuir el poder y mantener equilibrios.
“Y este es un dato que resulta de la voluntad ciudadana y que tampoco se puede cuestionar, pero que hay que anotar”.
Entonces el PRI cerraba los posicionamientos en voz de Enrique Burgos García, senador priísta y ex gobernador de Querétaro: “Sin duda, los mexicanos dimos todos una muestra de madurez y sobre todo de institucionalidad ante la decisión de la mayoría, así es la democracia.
“En esta se gana y se pierde, lo esencial es el respeto a la voluntad de los ciudadanos, a la voluntad del pueblo. Así lo acreditó con grandeza un gran mexicano, como lo es José Antonio Meade Kuribreña”…
Lamía el priísmo las heridas después de la super madriza aquella.