La química y el arte pintan el universo de los elementos

Con la publicación del libro La tabla de los elementos, el fotógrafo Rogelio Cuéllar y la editora María Luisa Passarge integraron la colaboración de 121 artistas, músicos, fotógrafos y científicos que participaron en dicho proyecto, bajo una idea simple: imaginar y representar los elementos de la tabla periódica desde el mundo del arte.

El resultado es que por sus páginas desfilan reconocidos creadores como Sandra Pani, quien plasmó su idea del Nitrógeno; Manuela Generali y su visión del oxígeno; Jazzamoart y su recreación del fósforo; hasta llegar a elementos menos comunes como el bario, plasmado por José Castro Leñero; el escandio, con Carlos Jaurena; y el neodimio, creado por Rivelino, por mencionar algunos.

El proyecto fue concebido por el fotógrafo Rogelio Cuéllar y la editora María Luisa Passarge, quienes lo convirtieron en exposición y ahora en un libro, siempre ha sido importante que nuestros proyectos lleguen a una publicación, porque el libro es una oportunidad para admirar y contemplar cada una de estas piezas y conforma la memoria de un proyecto que inició en 2015”, detalló María Luisa Passarge.

Tanto Cuéllar como Passarge coincidieron en que la lectura de El río de la conciencia –una suerte de autobiografía del neurólogo, escritor y apasionado de la química, Oliver Sacks (1933-2015) –, los animó a trabajar en una especie de tabla pictórica de elementos químicos, para lo cual invitaron a artistas plásticos, científicos y músicos para reinventar los elementos de la tabla periódica que hoy llegan a las páginas del libro que publica La Cabra Ediciones.

El volumen, editado por el gobierno del Estado de Hidalgo, a través de Lamán Carranza Ramírez, cuenta con un texto de Carlos Chimal, quien plantea la importancia de la tabla periódica, confeccionada por Dmitri Mendeléyev, uno de los logros más importantes del conocimiento humano que también puede ser vista como una fiesta de la simetría y un mapa de navegación.

Passarge detalló que para este trabajo pensaron en creadores que pudieran trabajaran piezas en abstracto, “porque no imaginábamos que algo figurativo funcionara para representar un elemento de la tabla periódica, pero nos llevamos una gran sorpresa cuando nos llegó el primer cuadro figurativo”, reconoció.

Aseguró, que para este proyecto, originalmente expuesto en el Museo Universum de las Ciencias de la UNAM, en 2019, “cada artista se involucró de una forma increíble, no sólo para conocer los 118 elementos, dado que desconocemos las características de al menos 80, sin embargo, ellos se emocionaron y dedicaron tiempo a investigar”, abundó.

Otros artistas que también colaboraron en el proyecto fueron Gabriel Macotela, quien representó el molibdeno; el flautista mexicano Alejandro Escuer, que creó la pieza dedicada al tecnecio; Vanessa García Lembo y su imaginación del paladio; Gustavo Monroy, y su pieza dedicada al oro; y Emilio Payán y Livma Zacarías Farah con su visión del mercurio.

Cuéllar destacó que las técnicas aplicadas a cada pieza fueron distintas. Por ejemplo, mientras Rivelino utilizó neodimio en su pieza, la cual alcanzó un peso aproximado de 40 kilos, mientras la de Maribel Portela fue hecha con recortes y sólo pesa cinco kilos.

Finalmente surgió que este proyecto, con las obras originales, podría ser retomado por las autoridades de la Secretaría de Cultura federal y del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), que encabezan Alejandra Frausto y Lucina Jiménez, para que pueda itinerar por todo el país y por el extranjero, ya que el proyecto es la suma de arte, ciencia y refleja parte del panorama artístico de México.

Todo estaba listo para que esta gran exposición viajara por México y el extranjero, ya que es la mejor embajada cultural y científica que nosotros hemos logrado, pero entonces vino la pandemia y se suspendió todo.

Actualmente hemos ofrecido la muestra a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), para que pueda ser llevada al extranjero; y ojalá que también tenga interés la Secretaría de Cultura para llevarla a sus diferentes sedes”, concluyó el fotógrafo mexicano.