Mundo Tlacuache

Agustín Ramírez Isidro

El PRI y su fatal destino

A donde irá, veloz y fatigada, la golondrina que de aquí se vaaaaaaa …. !

Así se escuchaba en el 2000 la caída del poderoso partido que gobernó durante 70 años a México.

Era la superpotencia política de este país, por casi tres cuartos de siglo habían tejido el sarape enorme que es México, que mantuvo en sus inicios a base de fuego y luego a cañonazos de 50 mil pesos el poder hasta el primer punto de declive tras doce años de pasar, desde el cisma que derivó en el PRD, la ruptura en el 94 sumado a la muerte de Colosio hasta que Ernesto Zedillo decidió no jugarle a la continuidad de una dictadura disfrazada, a una democracia que seguía en construcción y que tuvo nuevamente una victoria en la caída, ya definitiva, en el 2018 del PRI frente al actual presidente López Obrador.

En los doce años que el PRI fue oposición se fue, según parece, construyendo un camino para volver de la mano del ‘promisorio’ en el 2012, Enrique Peña Nieto.

En la elección presidencial del 2012, el PRI obtuvo un porcentaje del 37%, y aunque no tenía la capacidad en el congreso de impulsar las reformas que le detuvo al PAN en esos doce años, negoció con ellos y el PRD la aprobación de esos cambios, que según su discurso, moverían a México …

¿Y EL MOVIMIENTO?

NO HUBO GRAN MOVIMIENTO. El PRI perdió la oportunidad de no solo reinventarse, sino de devolver lo mucho que dañó a la Patria su política destructiva que provocó el atraso por décadas.

Las malas decisiones, la poca efectividad del peñismo, las rupturas internas con Duarte de Ochoa, más el crecimiento acelerado desde 2015 del PAN y Morena, perdiendo estados claves como Veracruz en 2016 y reconquistando el blanquiazul Chihuahua con Javier Correal.

Pero el verdadero golpe, el que dejó al PRI de la publicidad ya no en la lona, sino en el pasillo a los vestidores, fue el 2018.

EL CAMBIO EN
EL SISTEMA

Como una aplanadora, Andrés Manuel López Obrador hizo lo que el PAN no se atrevió en el 2000: RECREAR EL ESCENARIO POLITICO.

A que me refiero, Vicente Fox anduvo tres años en campaña, desde 1997, pregonando su versión de esta canción, ‘México lindo y querido, si muero lejos de ti, que digan que estoy jodido, por culpa del PRI’.

El dicho del ´YA, YA, YA, SE VAN´ se hizo popular.

Llegó julio, ganó Fox y en diciembre, en lugar de parecer el triunfo de una nueva democracia, solo vimos a un presidente violentar el estado laico y mantener el sistema organizativo a nivel federal que el PRI había construido en la post revolución.

AMLO, EN EL
NUEVO HORIZONTE

Con López Obrador las cosas son distintas. Aunque a muchos les guste o no la forma de gobernar del presidente de la República, deben admitir que el esta no solo recreando el sistema político, sino transformándolo.

El PRI esta viendo, antes de llegar a su centenario, como lo poco que construyeron políticamente, para mal, por fin, se esta yendo al basurero de la historia.

Estado de México, la joya que le queda a esa corona toda casi oxidada, será la parte final de ese fatal destino del priismo de antaño que nunca fue nuevo y solo cambio de caras.