Hablando de historia

POR EL CRONISTA MUNICIPAL DE PALENQUE
AGUSTÍN ROMÁN ÁLVAREZ BOLÍVAR

Según esta teoría, las áreas centrales contaban con la mayor cantidad de recursos necesarios para la subsistencia general y tenían por tanto grandes poblaciones que suministraban abundante mano de obra; empero, puesto que carecían de ciertos recursos naturales importantes para la nobleza, se veían obligados a crear una organización social compleja con suficiente organización social compleja con suficiente poder concentrado para tiempo el diseño de estructuras más complejas de organización y mejor control de la población y para sus relaciones con otros estados.

En cambio, las zonas periféricas o de amortiguamiento, que no contaban con la ventaja de las poblaciones muy densas del área central, recibían de esta los modelos organizativos a cambio

de los recursos de diversa índole, por ejemplo, el jade, la obsidiana y el basalto, de las tierras altas, y la miel, la sal y diversos recursos marinos, de la planicie yucateca y las costas esto establecía una simbiosis necesaria que explica
además la aparición tardía y el menor número de asentamientos en ciertas regiones.

Un modelo alternativo y quizá complementario para explicar la aparición de la ciudades-estado, primero en las áreas centrales postula como mecanismo generador la necesidad de estar organizados para la guerra, consecuencia de la creciente presión de la densidad poblacional que obliga a competir por la tierra y los recursos.

En fecha reciente se concede cada vez mayor importancia al efecto de la cultura teotihuacana en el proceso de organización general en el inicio del periodo
Clásico.

Dicha influencia ya se había evidenciado en la arquitectura y la escultura y cerámica a través de motivos iconográficos, como representaciones de guerreros y símbolos teotihuacanos, en sitios tempranos de gran importancia, como Tikal, o en la presencia de materiales procedentes del altiplano, como la obsidiana verde en tumbas de Belice o el sitio de Becán.

Las excavaciones en Kaminaljuyú, sitio próximo a la ciudad de Guatemala en las tierras altas, mostraron que una de las cinco parcialidades, quizá guerreros o mercaderes.

De igual modo, en el área de Tikal denominada Mundo Perdido, es evidente la influencia o tal vez incluso presencia teotihuacana. Todos ellos hacen suponer que su influencia ayudó a acelerar la organización de las ciudades-estado mayas, en especial las que eran enclaves críticos de poder o se ubican en zonas nodales para el comercio con Teotihuacán.

El fin de la influencia directa teotihuacana parece coincidir con la existencia de un hiato o periodo sin construcción de estelas en la zona central, entre 9.5.0.0.0 y 9.8.0.0.0, 534-593 d.C., que algunos investigadores atribuyen a la caída de Teotihuacán.

Sin embargo, los mayas continuaron un acelerado desarrollo propio al que sólo pondrá fin el llamado colapso del periodo Clásico, ocurrido entre los siglos VIII y X y que representa la desaparición definitiva de los grandes señoríos del área central.

Pese a este eclipse, muchas de sus características no desaparecerán de los señoríos de la península y las tierras altas hacia que al final las conozcan y destruyan los españoles.

Fin de segunda parte