Hablando de historia

Por Agustín Román Álvarez
Arqueólogos e historiadores.

Los trabajos de Maudslay tuvieron repercusiones impredecibles, ya que además de diversas piezas originales, había enviado a Europa gran cantidad de moldes de yeso, a partir de los cuales se realizaron muchos dibujos de gran calidad. Con base en ellos y en la lectura del libro de Landa y los trabajos de Pío Pérez publicados por Stephens, el bibliotecario de Sajonia, Ernst Förstemann consiguió descifrar la numeración maya; esto lo aplicó a la interpretación del calendario y llegó a la conclusión de que los mayas tenían una Fecha Era, con cuyo conocimiento realizó en 1894 las primeras lecturas de fechas en el registro de cuenta larga. Sus investigaciones no terminaron ahí; a partir de estos conocimientos de índole matemática consiguió asimismo descifrar las tablas del planeta Venus incluidas en el Códice de Dresde, documento que se encontraba en la biblioteca a su cargo.
Sin embargo, correspondió el honor de correlacionar las fechas mayas con el calendario cristiano a Joseph T. Goodman, propietario de Estados Unidos, quien auxiliado también por los dibujos de los moldes de Maudslay, el libro de Landa y otras fuentes, fijó en 1905 esta correlación conocida ahora como Goodman-Martínez-Thompson, en honor de él y de los investigadores posteriores, Martínez Hernández y Eric Thompson, que la depuraron y convirtieron en una herramienta capital para fijar en el tiempo la historia escrita por los mayas.
Otro importante investigador que trabajó también para el Museo Peabody fue el alemán nacido en Roma y naturalizado austriaco Teoberto Maler, quien llegó a México como voluntario de las fuerzas expedicionarias de Maximiliano de Habsburgo; a la caída de éste en 1865, Maler se quedó en México y viajó por diversas partes del país durante 11 años. En 1877 llegó a Palenque y pensando haber descubierto el Templo de la Cruz Foliada, tomó la decisión de dedicarse a la exploración arqueológica.
Tras una estadía en Alemania gestionando su herencia, regresa en 1885 a México y se estableció en Yucatán, donde se dedicó a explorar las ruinas de la península durante 10 años. En 1895 realizó un viaje de 1500 kilómetros hasta el corazón del Petén y allí registró, entre otras ciudades, Piedras Negras, Seibal y Altar de Sacrificios; el reporte de este viaje lo publicó el Museo Peabody con el nombre de Explorations in the Upper Usumacsintla and Adjacent Regions juntos con otros trabajos de este investigador entre 1901 y 1911.

Continuara….