Estados Unidos. Dicen que para el amor no hay edad, e incluso tampoco distancia. Este dicho le quedó claro a Danielle Reiff y Howard Reiff, quienes se dicen profundamente enamorados uno del otro, pese a la gran diferencia de edad entre ambos. Y es que ella tiene apenas 25 años de edad, y él, prácticamente ya ha vivido de todo a sus 71 años.

Pues incluso frente a este factor, decidieron unir sus vidas en matrimonio. ¿Cómo se conocieron?. Todo comenzó cuando la joven Danielle se enfrentaba a un extraño padecimiento, una enfermedad rara que la llevaba a pasar días hospitalizada, sin que los médicos le brindaran un diagnóstico real.

En busca de especialistas que le indicaran sobre su estado de salud, y sobre todo le brindaran tratamiento para mejorar, la joven estadounidense fue a dar a la casa de Howard Reiff, quien al poco tiempo se convertiría en su pareja.

“Durante años dormí constantemente, pero siempre me sentía cansada. No tenía apetito, Los médicos no tenían ni idea de lo que me pasaba. Estaba al final de mi cuerda. Ya no podía vivir así”, expresó la joven respecto a su enfermedad.

Fue en septiembre del año 2019 que una amiga la invitó a buscar otra alternativa, para ello le recomendó acudir con un llamado “curandero”, o bien, sanador energético, el cual por cierto cuenta con un certificado en Reiki. Investigaron y el hombre dominaba la curación con gemas, cristales, colores y más.

Al estar desesperada por su salud, Danielle de inmediato solicitó una cita para visitar al sanador, mismo que accedió y la agendó para introducirla en terapia. La joven de Filadelfia, viajó hasta Saltsburg, en Pensilvania.

Ahí se encontró con el sanador, él comenzó a tratarla con cromoterapia, un método alternativo para curar males usando colores. Al sentirse bien, ella regresó muy pronto a una nueva terapia.

La conexión comenzó entre ambos; hubo una buena química, de tal manera que pasaron de las terapias a una relación amorosa; un tanto diferente ante los 46 años de diferencia.

“Cuando vi por primera vez a Danielle, mi corazón se abrió. Estaba tan enferma y sentí que era mi deber curar. Pero ella también me curó a mí también”, comentó el sanador.

Tras expresarle su amor, ella aceptó de inmediato, pues llevaba tiempo también sintiendo amor por su sanador. Ambos decidieron casarse; la historia hasta ahora va muy bien, pues viven felices.