Ciudad de Guatemala, Guatemala. Luis Enrique Martinelli Linares, hijo del expresidente panameño Ricardo Martinelli, fue extraditado este lunes desde Guatemala, donde estaba preso, a Estados Unidos, en donde enfrentará cargos por la trama de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht.

El vuelo con el hijo del exgobernante despegó de un aeropuerto de la Fuerza Aérea en Ciudad de Guatemala alrededor de las 13H40 locales (20H40 GMT), en un jet privado Gulfstream G550 de matrícula N616RK, según constataron reporteros de la AFP. Tiene como destino final Nueva York.

Previamente, vestido con una chaqueta negra, pantalones vaqueros, mascarilla y anteojos oscuros, el panameño abandonó la prisión militar Mariscal Zavala de Ciudad de Guatemala custodiado por dos agentes de la Policía Nacional Civil que le llevaron hasta un aeropuerto de la Fuerza Aérea.

Pesa en contra de él una orden de aprehensión que lo sindica por lavado de dinero, con fines de extradición hacia los Estados Unidos“, explicó por su parte el vocero del Ministerio de Gobernación, Pablo Castillo.

Castillo detalló que Martinelli Linares fue entregado a personal del Cuerpo de Alguaciles de Estados Unidos (US Marshall), brazo ejecutivo de los tribunales federales, quienes lo trasladarán en calidad de detenido a territorio estadounidense.

Martinelli fue sometido previamente a un test para descartar contagio por covid-19 antes del viaje. Las autoridades aclararon que ya tiene el esquema de vacunación completo.

La extradición de Luis Enrique Martinelli fue aprobada por un tribunal guatemalteco en mayo pasado.

La de su hermano, Ricardo Martinelli Linares, también preso en Guatemala, fue autorizada la semana pasada y podría tardar en concretarse algunos días más, según las autoridades. Ambos casos fueron abordados por tribunales distintos.

Luis Enrique y Ricardo fueron detenidos en julio de 2020 a solicitud de Estados Unidos, en el aeropuerto de la capital guatemalteca, cuando llegaron en un vuelo privado.

Los hermanos Martinelli son acusados en EEUU de blanqueo de capitales vinculado al pagos de sobornos a cambio de obras públicas por parte de la constructora brasileña Odebrecht, involucrada en casos similares en otros países latinoamericanos.

Según la justicia norteamericana, ambos facilitaron el pago de 28 millones de dólares mediante cuentas bancarias secretas a nombre de empresas fantasma en jurisdicciones extranjeras.