Enfermeras, informantes y más: las mujeres que nos dieron Independencia

Cuando se habla del papel de las mujeres en la Independencia de México de inmediato se vienen a la mente los nombres de Leona Vicario y Josefa Ortiz de Domínguez, sin embargo, ellas no fueron las únicas que se comprometieron en la lucha independentista, pues muchas participaron como enfermeras, líderes, cocineras y más roles.

Durante este importante movimiento, las mujeres no se quedaron atrás en la lucha y como siempre brindaron atención, cuidados, alimentos, así como compañía a los hombres, pero fueron a ellas a las que no se les dio el reconocimiento que merecen en la historia de nuestro país.

Investigaciones como Mujeres de Latinoamérica en cifras, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) muestran que sin su participación el triunfo de la Independencia no se hubiera logrado. Pese a que sus acciones fueron igual de importantes que las de los hombres no aparecen en los libros de texto.

Hombro con hombro

Expertos advierten que fueron miles las mujeres que siguieron a las fuerzas independentistas, que estuvieron presentes y participaron en los combates. Además de alimentar a las tropas, fueron ellas quienes curaron a los enfermos y heridos; cuidaron a los niños y niñas que quedaban huérfanos o lesionados.

Se encargaban de buscar el maíz y animales pequeños, aunque tuvieran que robarlos de las casos y ranchos por los que transitaban. Además de cocinar para la tropa, las mujeres atendían a los heridos, los auxiliaban espiritualmente a bien morir, alegraban el fin de la jornada con sus cantos y bailes, y procuraban un lecho cálido para pasar la noche en el campo raso”, relata la historiadora Carmen Saucedo en Ellas, que dan de qué hablar.

Las que caminaron a lado de los hombres también se encargaron de abastecer con comida, agua y ropa; aportaron armamento e incluso dieron de su dinero para financiar a los insurgentes.

Desde Casa

Las mujeres que permanecieron en sus comunidades y en sus casas, no solo se sentaron a esperar pacientemente el retorno de sus esposos que luchaban en los campos de batalla, sino que estuvieron tan activas como las que se fueron a la guerra”, explica la profesora investigadora del Departamento de Derecho de la UAM, María de Jesús Rodríguez Guerrero en México, independencia, mujeres, olvido, resistencia, rebeldía, dignidad y rescate.

En este sentido, fueron las responsables de mantener en pie a sus familias, además de protegerse entre ellas de los ataques y asedio de los españoles, cabe recordar que aquellas comunidades que protegían a los rebeldes eran las más castigadas.

Asimismo, se sabe que muchas ayudaron a ocultar en sus casas a los insurgentes que era perseguidos, otras más prestaron sus hogares para que las tropas pudieran descansar y alimentarse. En casos más extremos optaban por quemar sus propiedades de modo que las tropas realistas no pudieran utilizarlas.

Al respecto, el caso más emblemático del que se tiene conocimiento es el de María Herrera, quien incendió su hacienda con el fin de no dar recursos a los realistas, además de alojar a Francisco Javier Mina con quien fue detenida, además de que la persiguieron, robaron e insultaron, obligándola a vivir en medio de los bosques.

Encarceladas

Durante la lucha muchas fueron perseguidas, encarceladas y llevadas a juicio como Josefa Ortiz, Marina Rodríguez del Toro y Leona Vicario por participar y apoyar a los insurgentes.

A ninguna se le acusó ni se les formó causa alguna. Sin embargo, permanecieron privadas de su libertad, muchas de ellas en compañía de sus pequeños hijos, y su encierro se prolongó por espacio de más de dos años”, explica Rodríguez Guerrero.

Desde sus encierros muchas intentaron recuperar su libertad enviando cartas, en varias ocasiones solicitaban que se les instruyera un proceso o simplemente que las dejaran libres.

Uno de esos casos conocidos fue el de las casi 300 mujeres de Pénjamo y de la Hacienda de Barajas, en Guanajuato, que fueron aprehendidas por Agustín de Iturbide en las calles e incluso en sus casas, a muchas de ellas se las llevaron con sus hijos hasta Irapuato o a la ciudad de Guanajuato en 1814.

Algunas de ellas fueron liberadas por orden del virrey Juan Ruiz de Apodaca hasta 1817.

En el campo de batalla o desde las casas reales llevando información; algunas olvidadas y otras inmortalizadas, las mujeres fueron un pilar importante en el movimiento independentista que en medio de la guerra mantuvieron a las tropas y a sus familias a flote.

Fueron también las mujeres quienes limpiaron la sangres derramada en calles y casas de los pueblos donde se libraron batallas y las que, durante los sitios a ciudades y comunidades, se arriesgaron a salir en busca de víveres, agua y ayuda”, añade la investigadora de la UAM.