El buen gobierno necesita de un buen pueblo

Por años se ha hablado de los buenos gobiernos, aquellos que lejos de lo utópico, logran vencer barreras como pobreza, rezago social, violencia o vicios sociales en general; sin embargo, nunca hemos tenido ese tipo de gobernanza ni en México, ni en otro país de la América Latina.

Hablando de nuestro país, precisamente sabemos pues que en las últimas décadas de gobiernos neoliberales (1994- 2018) la política y el acto de gobernar se han traducido en shows y actos de burla y falsearías públicas que, lejos de constituir una República de progreso, nos han sumergido en una costumbre de promesas sexenales que van y vienen dependiendo de quién gobierne. Pero, si esos son nuestro políticos, ¿Qué clase de pueblo somos nosotros?.

Y no es una pregunta con retórica moral que trate de dignificar a la clase política a lado de nosotros, que si bien muchas veces somos unidos para exigir también en ocasiones no hacemos un esfuerzo moral y ético para que a nuestra comunidad, estado o país le vaya mejor, aquí se estarán preguntando, ¿Y cómo puedo yo hacer eso?, sencillo: siendo un buen ciudadano.

Ser un buen ciudadano no radica solamente en levantarse, dar los buenos días, trabajar de forma positiva y regresar feliz a casa con tu familia, ser un buen ciudadano es participar, ayudar, progresar, ser crítico y a la vez proponer.

México sufre una apatía tremenda, de grandes proporciones, en primera lugar y el ejemplo más claro: los niveles de discriminación a los pueblo originarios, los altos índices de violencia que convergen a jóvenes en su mayoría al delito, las exigencias que “piden pero no dan”, la
violencia en general y demás, son condiciones que si bien el gobierno como estado no ha resuelto NOSOTROS PODEMOS RESOLVER CÓMO CIUDADANOS. Pero aquí nace la apatía, usted empezará a preguntarse: ¿Por qué yo? O incluso dirá: “Yo pago impuestos para esto, aquello y demás” y finalizará diciendo “Es trabajo del Gobierno”. He ahí el problema principal, si en una sociedad no existen factores de iniciativa, interés social, búsqueda de mejores condiciones de vida y de bienestar, siempre estaremos en la misma dirección.

Es decir, si desde pequeño un niño delinque, por ejemplo, por muy pequeño que sea tanto el delito como el niño, se está demostrando una carencia de valores que escalará de forma segura hasta su etapa donde reproducirá tal conducta en una mayor escala.

El punto es ese, tenemos que, de manera urgente, mejorar las condiciones sociales a través de un REFORZAMIENTO DEL TEJIDO SOCIAL.

Ahí radica otro punto importante, hemos abandonado el plano de valores y riqueza cultural que se tenía con anterioridad, ese tejido social como cualquier otro, se ejercita y se fortalece, es así como se plantea una forma exponencial de transitar hacia el bienestar ciudadano.

Son los valores los que hicieron a nuestro país, los que crearon a la auténtica familia mexicana y son esos mismos los que se han degenerado y perdido.

Es otro factor que incluyó aquí el hecho de depender de gobiernos que han hallado en la ciudadanía una caja chica electoral que se gana a través de acondicionamientos de servicios o de apoyos sociales y que de forma imperfecta usan una y otra vez cómo estrategia, como lo han sido los gobierno neoliberales anteriores. Es pues aquí cuando expongo la solución: organización ciudadana; solo la organización de ciudadanos nos dará una línea de acción social fuerte que permita que penetremos, como debería de ser, dentro los organismos públicos de nuestra comunidad, estado y del país.

VICTORIA CIUDADANA

Concluyó advirtiendo que la victoria de la ciudadanía no se alcanza cuando somos mejores exigiendo, se alcanzará el día que, organizados todos, veamos al gobierno como un vehículo que nos lleve en colaboración a una vida mejor en el escenario público y social.

El día que “quien vaya a ser presidente” nos deje de preocupar, ese día habremos realizado el objetivo ciudadano. Tenemos que crear una línea de acción que nos haga capaces de no depender de los gobiernos que si bien hoy son clientelares transitarán en su momento a ser sólo el medio para un fin.

«Sólo el pueblo puede salvar al pueblo; y sólo el pueblo organizado puede salvar a la nación». Andrés Manuel López Obrador.

Reciban un cordial saludo.