TREN PARLAMENTARIO

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Allí viene, invisible y pequeño, pero tan letal y mortífero como un tanque de guerra

VICENTE BELLO

El Congreso de la Unión se subió plenamente desde ayer a los estribos de un gobierno federal que busca, afanosamente, frenar el paso insondable y amenazadoramente rápido del coronavirus, que ha comenzado a galopar, tan brioso como ominoso, sobre el territorio nacional.

No sólo los legisladores de Morena, el partido mayoritario, y los aliados gubernamentales PT y PES, han salido con la voz en cuello a llamar a la población a que se resguarde en casa. El PAN también ha salido a pedir a la gente que se meta, que no ande por la calle.

Y así todos, tirios y troyanos, se dedicaban a advertir a la población que nadie absolutamente se confíe, que el Covid-19 allí está, en la calle, en las plazas, como un enemigo invisible, pero tal letal y mortífero como un tanque de guerra.  

Este planteamiento que hacían algunos grupos parlamentarios coincidía con la interpretación que hizo ayer el Fondo Monetario Internacional sobre esta realidad brutal, que atosiga al mundo como nunca antes. Que había que ver al coronavirus, como un enemigo de guerra: “La actual crisis de coronavirus requiere políticas de tiempos de guerra”, advertía el FMI.

Pero, más allá de esta advertencia, que seguramente agradecía el gobierno federal, los partidos políticos, principalmente el PAN, matizaban de acuerdo con sus conveniencias e intereses político-partidistas.

Los panistas, en un comunicado, pidieron ayer al gobierno de Andrés Manuel López Obrador la creación de “un seguro emergente de desempleo para quienes pierdan su fuente de ingreso, derivado de la pandemia del coronavirus”.

Y resellaban: “Este seguro consistiría en otorgar un apoyo económico de 3 mil 207 pesos mensuales a todas las personas del sector formal e informal que pierdan su fuente de trabajo, ante la actual emergencia sanitaria, a fin de garantizar una línea básica de bienestar a los ciudadanos”.

La mala leche del PAN afloraba, a querer o no. Pretende con su propuesta responsabilizar al gobierno del desempleo, y no dicen nada los panistas de la tremenda irresponsabilidad en que están incurriendo, cuasi masivamente, miles de empresarios al estar corriendo a sus trabajadores, o descansándolos sin goce de sueldo.

Nada habló el PAN ayer de la traición y enorme ingratitud en que incurren miles de empresarios contra sus trabajadores al arrojarlos a la calle en este que es uno de los momentos más críticos de la historia de la humanidad.

Voces más humanas se escucharon también, como la de Diego del Bosque, diputado de Morena, quien arengó a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social del gobierno federal “a que garantice el respeto a los derechos laborales de todas las trabajadoras y trabajadores del país”. Y, a contrapelo del sentido político que imprimía el PAN, de proteger a ultranza a los empresarios,  planteó que busque “que no se generen despidos injustificados, ni descansos obligatorios sin sueldos que lleguen a afectar a los trabajadores”.

O también voces como la de Geovanna Bañuelos, senadora del PT, quien llamana al gobierno federal a que “ante la declaración de emergencia sanitaria nacional, emitida por el Consejo de Salubridad General (CSG), por la epidemia generada por Covid-19, se tiene que implementar una serie de medidas en beneficio de la economía familiar durante la contingencia”.

Y llamaba incluso a que sea diferida la presentación de la declaración anual del Impuesto Sobre la Renta, así como su pago, en tanto se resuelve la epidemia en el país”.

La petista coincidía con el llamado del Consejo Coordinador Empresarial de suspender la declaración anual, y de diferir el pago. El CCE fue más preciso: que los pagos sean mensuales a lo largo del año.

En su comunicado, la senadora Bañuelos también propuso:

“Que el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) y al Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Fovissste), reestructuren  el pago de los créditos hipotecarios.

“Que la Comisión Federal de Electricidad y a los sistemas de agua de los municipios y de las entidades federativas, deberían posponer el cobro de los servicios y para que no suspendan el suministro”.

“Que la Asociación de Bancos de México se coordine con las instituciones bancarias para aplazar el cobro de créditos, así como a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para que se coordine con las cámaras empresariales para evitar el despido masivo de personas trabajadoras”.

“(Y) que los gobiernos estatales –para proteger a la economía familiar- evalúen que el pago de los impuestos locales que correspondan se aplacen y que la Procuraduría Federal del Consumidor realice las acciones de verificación necesarias para evitar el abuso en los precios y provisión de bienes y servicios”.

En Palacio Nacional, el subsecretario de Salud Hugo López Gatell informó anoche que el número de muertes por el Covid-19 ya es de 37 y que el propósito principal es “reducir la velocidad de la transmisión del virus”. Y advertía: “No es posible cortar una epidemia de un día a otro. Sería una mentira. Las medidas están orientadas a una mitigación muy intensiva”.

Y revelaba un dato: “Se ha conseguido ya reducir la movilidad de 70 millones de personas en México”.

Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, arengó ayer a la gente en todo el país a permanecer en sus casas del 30 de marzo al 30 abril, exceptuando a quienes trabajen en los sectores de la economía que producen bienes básicos para la sociedad.

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