Corolario

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RAÚL CONTRERAS BUSTAMANTE

Derechos de las mujeres, lucha de todos

30 de Noviembre de 2019

Durante muchos siglos de la historia de la humanidad las mujeres no tuvieron igualdad plena respecto a los hombres y carecieron de derechos ciudadanos. En México, el reconocimiento de sus derechos comenzó a partir del 12 de febrero de 1947, cuando se publicó la reforma constitucional al artículo 115 para permitirles la participación como votantes y como candidatas en las elecciones municipales.

De forma posterior, a iniciativa del presidente Adolfo Ruiz Cortines, en 1955, las mujeres en el país sufragaron por primera vez en una elección federal, con lo cual alcanzaron la ciudadanía plena.

La lucha de las mujeres ha sido un proceso lento; fue hasta diciembre de 1974 que se reformó el artículo 4º de nuestra Carta Magna y se elevó a rango constitucional la igualdad ante la ley del varón y la mujer, estableciéndose también su derecho de decidir el número y espaciamiento de sus hijos.

Desde ese entonces hasta ahora, las conquistas conseguidas han sido muchas, sin embargo, hay que reconocerlo, no han sido suficientes.

El pasado 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Con tal motivo, miles de ellas salieron a las calles de la Ciudad de México y de otras localidades para manifestar su indignación, enojo e inconformidad por la violencia de la cual son objeto todos los días.

En México, las cifras alcanzadas son preocupantes e indignantes. Tan sólo de enero a octubre de este año, 3 mil 142 mujeres fueron víctimas de homicidio, lo que equivale a más de 10 mujeres asesinadas al día en nuestro país.

Y es que la violencia contra las mujeres es una práctica añeja e infame, que ha permeado en todas las esferas de convivencia social, pues incluye daños físicos, sexuales, sicológicos, patrimoniales, económicos o de cualquier otra índole.

La UNAM no ha sido ajena a esta situación y se han presentado dentro de su comunidad diferentes casos de acoso y hostigamiento sexual.

El tema preocupa y ocupa a las autoridades universitarias, por ello, de manera reciente se han tomado medidas para combatir este mal que vulnera el pleno ejercicio de los derechos de las universitarias. En nuestra máxima casa de estudios se ha implementado el Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género, que busca que los más de 360 mil universitarios conozcan, de manera sencilla y didáctica, en qué consiste este procedimiento, cómo pueden utilizarlo y a qué áreas pueden acercarse para solicitar apoyo.

Por su parte, también la Facultad de Derecho ha implementado un conjunto de acciones concretas para tratar de cambiar esta cultura despreciable y combatir el acoso y el hostigamiento dentro de su comunidad.

El reto que la universidad y México entero tienen por delante es gigantesco, por ello los esfuerzos y trabajos deben ser de la mayor envergadura.

Se trata de cambiar toda una cultura, una ideología, formas cotidianas, —la mejor vía, la educación—, y de que al mismo tiempo las autoridades tomen medidas firmes y ejemplares, porque hay que entender que el combate a la violencia de género no es una moda o un discurso clientelar.

Se trata de una auténtica revolución —y evolución— del pensamiento y del actuar, que lleve a la sociedad a reconocer y otorgar el papel fundamental que, históricamente, se le ha negado a las mujeres, porque sólo así lograremos el cambio necesario que los tiempos y la justicia reclaman.

El reclamo y la exigencia de las mujeres en nuestro país es muy claro: ¡Ya basta!

Como Corolario, la frase de Simone de Beauvoir: “El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”.

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