Charrería, Deporte Nacional

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La peculiar figura del charro mexicano es un símbolo de nuestra mexicanidad.

Desde una perspectiva, histórica, la figura del hombre a caballo, se remonta a la época de la colonia, cuando se originaron las haciendas de economía mixta, agrícola-ganadera, conocidas como estancias o ranchos.

Sin embargo, el primer contacto de los pobladores indígenas de América con el caballo, animal de cuatro largas patas, empleado como medio de transporte, se remonta a la época de la conquista.

Hasta 1619, los caballos estaban prohibidos para los indígenas y los criollos, aun cuando ellos fueran descendientes de reyes.

Conocido es que la legislación europea fue inflexible para castigar a los infractores hasta con la pena de muerte.

Como los indios y los mestizos tenían que ocuparse del cuidado de todos los animales y los caballos estaban en libertad, había que lazarlos, jinetearlos y amansarlos con la reata.

Fue como Don Antonio de Mendoza, primer virrey de la Nueva España, (1535-1550) se vio obligado a otorgar permisos para que los indios montaran, pues había que defender la tierra y cuidar el ganado.

En 1619 , el virrey Luis de Tovar Godínez otorgó el primer permiso escrito para que 20 indígenas en la Hacienda de San Javier , Pachuca, actual capital de Hidalgo, “pudieran montar libremente caballos con silla, freno y espuelas”.

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