El verdadero origen de los Power Rangers

Todos los niños de los noventa tienen una anécdota especial de los Power Rangers. Y no es por nada: ese extravagante programa, con sus peleas aparatosas, sus coloridos leotardos y sus extraños personajes, acaparó la mente de millones de millennials y se convirtió en un impresionante fenómeno cultural.

¿Pero de dónde surge la extraña idea de los Power Rangers? ¿A quién se le ocurrió crear este programa y cómo llegó hasta nuestras pantallas? ¿Cuáles son sus verdaderos orígenes?

Imagínense a Spider-Man como un joven japonés de 22 años que se llama Takuya Yamashiro. Imagínense que obtuvo sus poderes arácnidos de un alienígena llamado Garia. Imagínense que, en su tiempo libre, Spider-Man se dedica a correr motocicletas de carreras.

Todo esto puede parecer una absoluta locura para nuestra percepción del querido personaje de Marvel. Pero, en realidad, este personaje existió, con todo y la bendición de Stan Lee, allá en los años setenta. Y, no nada más existió, sino que fue el principio fundador de lo que luego llegarían a ser, algunos monstruos enormes mediante, los Power Rangers.

¿Pero qué tiene que ver Spider-Man con criaturas gigantes en Japón y el nacimiento de los Power Rangers en Estados Unidos?

En aquellos bellos años del florecimiento de Marvel por la edad plateada de los cómics, la gran compañía de Stan Lee estaba pensando cómo expandir su mercado en el extranjero. Una de las aventuras de Marvel surgió entonces cuando Lee decidió juntarse con Toei, una compañía dedicada a crear programas de televisión llamados Super Sentai.

La palabra Sentai proviene del vocabulario militar japonés y significa “grupo armado” o “comando militar”. Y los Super Sentai eran, entonces, un grupo de personajes que formaban un comando especial para combatir alguna invasión de fuerza sobrehumana.

Viendo estas locuras, Stan Lee hizo lo que mejor sabía hacer y pensó en negocios. Así que concluyó un trato de tres años con Toei para intercambiar personajes de sus universos de ficción: Marvel podría utilizar dos robots de las series de Toei en la línea de juguetes de Shogun Warriors para Mattel y Toei podría utilizar personajes de Marvel en sus programas.

La cosa llevó a que Toei creara un Spider-Man japonés que, además de tener los poderes arácnidos que tanto le conocemos al buen Peter Parker, podía llamar a un nave alienígena gigante que se transformaba en un poderoso robot llamado Leopardon. Y Leopardon combatía, entonces, a enemigos de gran tamaño para librar la tierra de unos feroces conquistadores alienígenas que buscaban gobernar el universo.

Saban’s Mighty Morphin Power Rangers

A finales de los años ochenta Haim Saban fue a Japón y decidió negociar con Toei por los derechos de su serie Kyōryū Sentai Zyuranger (o algo así como “Escuadrón Dinosaurio Zyuranger”). Se trataba de una serie muy parecida a todas las que había producido Toei desde aquella famosa encarnación de Spider-Man: un grupo de jóvenes peleando contra malvadas fuerzas y uniéndose para crear un enorme robot que vence a gigantes oponentes.

Esta serie, en particular, mostraba a cinco adolescentes que provienen de una civilización humana en el tiempo de los dinosaurios. Después de una hibernación criogénica de 170 millones de años, son despertados por un brujo para combatir las fuerzas de Bandora, una terrible hechicera.

Los cinco jóvenes pueden invocar a criaturas mecánicas míticas que encarnan, cada una, un dinosaurio. Un sexto joven, que aparece a partir del episodio 17 de la serie, puede invocar a un gran dragón. Si se juntan estas criaturas pueden crear un robot gigantesco que los ayuda a combatir, cada semana, a un nuevo monstruo invocado por Bandora.

Como seguro ya adivinaron, estos cinco jóvenes que representan un color y un dinosaurio, se convertirán en los Power Rangers; la temible bruja Bandora será Rita Repulsa; y, claro, el sexto combatiente será el famosísima Ranger verde. Y, sin embargo, lo que es interesante aquí es que Saban no compró los derechos de esta serie para transmitirla tal cual. No, Saban la modificó completamente para adaptarla a la sensibilidad de las audiencias estadounidenses.