Exploraciones en el templo de las inscripciones (parte 1) 🛕

Pirámide y Templo de las Inscripciones al inicio del desmonte


Su duración fue desde fines de marzo hasta mediados de junio de 1949. Al iniciar el desmonte de la zona se incluyó la pirámide del Templo de las Inscripciones en cuyo conjunto se proyectaba realizar una exploración sistemática. Uno de los propósitos de los trabajos que comenzaban en Palenque era buscar vestigios de una ocupación más antigua que la que atestiguaban los monumentos visibles. Se pensaba que debido a la ubicación de Palenque dentro del área maya, más bien hacia los limites occidentales de dicha área, era factible que hubiera existido antes de la ocupación maya otra conectada con culturas más antiguas del sur de México, quizá las de Oaxaca o las del Golfo de México.

Poco antes de que yo saliera de la capital, el doctor Alfonso Caso me había recomendado en tono de broma “que descubriera debajo de algún templo maya de Palenque otro Olmeca”. Evidentemente que no había ninguna seguridad de que tal cosa pudiera hallarse, pero por proceder, real o supuestamente, de Palenque objetos pertenecientes a las culturas del Golfo, podía pensarse en la ocupación del sitio por una población no maya en una época más antigua. Tales objetos son, por ejemplo, un “hacha votiva” semejantes a la que se atribuyen a la cultura del Tajín o totonaca; un hacha de jade con un dibujo inciso de estilo de la cultura de La Venta u olmeca; y vasijas de forma, técnica y decoración características de la costa de Veracruz en un periodo reciente (vasos con base pedestal, de barro anaranjado fino, correspondientes a la época tolteca).

Después de unos días en que estudié las posibilidades que ofrecían para la búsqueda de un edificio más antiguo los monumentos que estaban a la vista, decidí que el más indicado debía ser el Templo de las Inscripciones. En efecto, su pirámide es la más alta, ya que aunque l del Templo de la Cruz alcanza mayor altura, esto se debe a que está construida sobre una terraza elevada; era por lo tanto más factible que dentro de la pirámide del templo de las inscripciones estuviera oculta otra estructura. La presencia en el templo de los tres tableros jeroglíficos que representanla más larga de las inscripciones maya, salvo la escalera jeroglífica de Copán (inscripciones además de suma importancia puesto que registran la sucesión de katunes durante cerca de dos siglos), era otro factor a tener en cuenta, ya que significaba que el monumento era excepcional, por más que esto no implicaba, por su puesto, que estuvieran construidos sobre otro más remoto. El hecho de que nunca hubiera sido y explorado y que su piso, hecho de grandes losas, en vez de aplanado de estuco como todos los demás edificios, no presentaba huellas de excavaciones, incitaba a pensar que algo pudiera estar de bajo, hasta entonces no descubierto.

Desde esta primera temporada tomé directamente bajo mi cuidado la exploración en el Templo de las Inscripciones y la conservé durante todas las temporadas que se realizaron, mientras que asignaba a mis colegas y ayudantes la vigilancia o dirección de las obras en otros edificios.

Con el fin de identificar a simpe vista vestigios aún en pie de la pirámide, se hizo no solo el desmonte completo cortando cortando todos los árboles y arbustos que durante los años anteriores habían crecido, sino que se desyerbó minuciosamente, retirando también todas las hojas y ramas caídas en el desmonte…