Columnas de Opinión

Tren Parlamentario

El acuerdo Amlo-Trump “es una traición a la historia de México”
VICENTE BELLO
Conforme avanzan los días, una densa niebla comienza a enseñorearse en todo el territorio nacional. El acuerdo firmado entre México y Estados Unidos ha comenzado a escocer como la cal en carne viva.
Porfirio Muñoz Ledo, acaso el político en activo más importante del país después de Andrés Manuel López Obrador, acaba de declarar que el acuerdo que el gobierno actual ha firmado con los gringos ha regresado a México a los tiempos de la colonia.
En la sesión de la Comisión Permanente de anteayer miércoles, Porfirio se confrontó con Dolores Padierna Luna, senadora y correligionaria suya,
Era el tramo final de la sesión. Dolores ocupaba la tribuna, y desde ahí justificaba políticamente la decisión del gobierno de López Obrador de llevar 6 mil soldados de la Guardia Nacional a taponar la frontera sur, para evitar que sigan pasando a territorio nacional miles de centroamericanos que buscan llegar a los Estados Unidos en busca de empleo y, muchos de ellos, huyendo de la violencia desatada en sus países.
Cuando Padierna dijo que ya “nadie” quiere ir a los Estados Unidos, Porfirio desde el escaño interpeló: “Eso es falso. Dice usted que ya nadie quiere ir a los Estados Unidos. Yo sí quiero echar un viajecito, y creo que todos los que estamos aquí. Lo que pasa es que los únicos que están pasando son los que van por los polleros, a los que hay que criminalizar”.
Y apostillaba Porfirio: “El pase de Centroamérica a México, que es del Triángulo Sur, comprendido en El Salvador, está totalmente detenido desde el día de ayer, ayer salieron las gentes de la Guardia Nacional a poner nuestro muro, así es, Guardia Nacional que fue creada para combatir delincuentes, no para combatir migrantes”.
“No es verdad”, rezongó Padierna desde la tribuna.
Y Porfirio reviró: “Así es y se lo pruebo, llegaron anoche”.
Entonces el Pleno aplaudió a Porfirio, quien reselló: “Por favor, sé lo que estoy diciendo. La Guardia Nacional está ahorita de muro mexicano en este momento en Chiapas, infórmese, por favor, es un punto fundamental”.
A Porfirio Muñoz Ledo se le ha visto encabronado desde el sábado, en Tijuana, cuando ante Andrés Manuel López Obrador dijo en aquel mitin que México: “Lo que es en mi criterio, es inmoral e inaceptable, es el doble racero entre la frontera norte y la del sur. Por una parte, exigimos que nos abran las puertas y, por el otro lado, sellamos el paso de los centroamericanos para hacerle un favor a los Estados Unidos”.
Entonces remachó: “No podemos aceptar que la migración sea una palabra maldita, la migración es un derecho humano que debe ser respetado, así lo consagran todas nuestras Constituciones, desde la de Morelos, y todos los tratados internacionales sobre la materia”.
Desde entonces a Porfirio se le ha visto taciturno, preocupado. Y su preocupación ha comenzado a trasminarse hacia toda la República, dada la enorme influencia que tiene este legendario político mexicano dentro y fuera del país.
Y su crítica fue filosísima contra Marcelo Ebrard, a quien ha acusado de haber invadido las facultades de la Secretaría de Gobernación, al imponerse al comisario de Migración cuando éste pertenece al organigrama del despacho de Olga Sánchez Cordero.
Pues este jueves, víspera de la comparecencia que hoy sostendrá Ebrard con la Comisión Permanente, Porfirio Muñoz Ledo hizo una crítica brutal al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, a quien virtualmente lo ha despedazado políticamente.
En una conversación periodística que sostuvo con Carmelita Aristegui, Porfirio hizo declaraciones que un día serán leídas en libros de texto de historia de México.
He aquí algunas de sus frases de marca mayor:
“Yo no recuerdo el momento de mayor tensión con los Estados Unidos desde mi nacimiento (como este que se está viviendo hoy) (…) ¿Y cuál es el momento que estamos viviendo? Un momento de disolución moral del Estado mexicano y de aceptación por el incumplimiento de la ley (…) Ya no quiero siquiera usar la palabra soberanía, pero de eso se trata, estamos enjaulados.
“Los mexicanos estamos en una jaula, ni podemos salir por arriba ni pueden entrar por abajo, sin ningún derecho, sin ningún derecho. No hay ningún artículo de la ley internacional o nacional que faculte a los Estados Unidos para imponernos este cerco. ¿A qué está jugando Trump? A su reelección, ya teniendo a México como pelotita de juego ya está tranquilo. O sea, nos aprieta cuando quiere, chillemos o no chillemos y ya entramos en el camino, él nos aprieta económicamente, pero nosotros le damos todo. Esto no es posible, es que no, es que no. ¿Cómo que lo vas a pensar?
“Me preocupa la concentración de funciones, un Secretario está actuando como Primer Ministro que le piden todo y le sacan todo… Y además nada nos obliga a hacer lo que estamos haciendo, jugar con temor de un país, jugar con el terror económico de un país es haberlo dominado ya. Ese problema se resuelve de otra manera.
“¿Qué piensa cualquier cancillería en el mundo hoy respecto a la posición de México? Pues que ya doblamos las manos”.
Era un río que se desbordaba Porfirio. Un río de indignación, impotencia y enorme sorpresa.
Y otra de sus frases históricas: “¿Cómo estamos por un lado celebrando que México abrió sus puertas y ahora estamos sufriendo que México las cierra? Bueno, es una traición a la historia de México”.
Hoy, a Marcelo (y a Andrés Manuel López Obrador), al parecer les irá como en feria. Veremos.

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