Noticias de Chiapas

Es hondureño, tiene polio y avanza en la caravana hacia EU

A pesar de su problema de poliomielitis con el que nació hace 26 años, que le impide caminar normalmente, el hondureño Edwin Rafael, decidió participar en la segunda caravana de migrantes que este lunes ingresó a Oaxaca.
“Hay mucha gente que estando en buenas condiciones con sus pies y manos buenas, han decidido no seguir, pero yo tengo fe en que voy a llegar a Estados Unidos para que me ayuden y le dé un futuro mejor a mis dos hijos”, dijo el hombre que cuando se cansa es cargado por su compatriota Roberto Hernández.
“Los policías de Honduras me pegaron una pedrada al salir de la frontera hace más de dos semanas, pero eso no me desanimó, sino que me dio más ánimos”, afirmó.
Contó que durante diez años se dedicó a colocar “jueguitos” en las ferias de su país para obtener ingresos económicos, pero “nos querían cobrar mucho y no nos quedaba casi nada de ganancia; si hacíamos mil lempiras teníamos que pagar la mitad y tengo familia que mantener: Dos hijos, una de cinco y uno de tres, que se quedaron con su mamá”.
Además, abundó, “cada vez llega menos gente a las ferias porque muchos están migrando al norte, pues en Honduras no hay trabajo y la delincuencia está muy fuerte”.
Continuó: “El 18 de octubre salí de mi casa en Honduras; he caminado mucho y en ocasiones he pedido aventón para avanzar paso a paso en este camino; me operaron a los 14 años porque no podía caminar por la polio. De niño no podía caminar nada, sino que me arrastraba, pero después de la cirugía empecé a caminar con ciertas dificultades”.
Edwin Rafael, quien en plena caminata cumplió 26 años de edad el pasado 24 de octubre, manifestó que su intención es llegar a Estados Unidos “para que me den un apoyo allá y así ayudar a mi familia”.
Contó que “por mi discapacidad cuando era niño, iba arrastrándome a la escuela y sólo estudié el tercer grado; luego me operaron unos gringos y ahora gracias a Dios puedo caminar más o menos”.
Tuvo la suerte de encontrar durante la marcha en la caravana a su paisano, Roberto Hernández, que cuando se cansa, lo sube a su espalda y lo carga por ratos. “Como sé que le cuesta y se cansa al caminar, lo cargo para ayudarle un poco”, dijo Roberto sin detenerse en el trayecto de Pijijiapan a Arriaga el pasado sábado.
“Yo”, expresó Edwin Rafael, “tengo fe en que voy a llegar a Estados Unidos; mi mamá se quedó en Honduras orando por mí y me he encomendado al Santísimo”.
Recordó que hace tres años intentó cruzar México y llegar hasta el norte. “Salí de Honduras solo, con cinco mil lempiras (unos 250 dólares), viaje en combis y autobús, entré a México sin papeles, pero en Veracruz me agarraron los agentes de Migración y me deportaron”.
“Espero que ahora que vengo en la caravana no me detengan y pueda llegar al sueño americano”, aseveró el hondureño.