Vivir bien

La importancia de sanar las heridas emocionales

Sanar las heridas

Para avanzar es necesario dejar atrás el camino que ya hemos recorrido. Si intentamos avanzar mirando hacia atrás, al final tropezaremos irremediablemente. Necesitamos no volver la vista atrás y mirar hacia adelante para seguir en el camino que conforma nuestra propia vida. Para ello debemos sanar las heridas emocionales que suframos.

La experiencia nos enseña que todo cambia, y que ciertos círculos de nuestras vidas deben cerrarse para abrir otros. Una puerta se cierra pero se abren muchas más. Si intentamos aguantar y resistirnos al cambio perderemos parte de nuestra alegría y del sentido de nuestra vida.

Es inútil estar en nuestro presente añorando un pasado que no podemos cambiar ni volver a vivir. Necesitamos desprendernos de él, de todo lo vivido. Las experiencias buenas nos han servido para apreciar lo bueno de la vida, en cambio de todo lo negativo hemos podido sacar un aprendizaje que nos servirá a lo largo de nuestra existencia. Debemos estar en paz con nuestro pasado, perdonar, y perdonarnos, y seguir el inevitable viaje que conforma nuestra propia vida.

Las heridas emocionales de nuestro pasado

Existen esos días en los cuales nos embriaga la necesidad de recordar nuestro pasado. Quizás en esos momentos tengamos añoranza por los buenos momentos que hemos vivido y que jamás regresarán. Quizás en esos momentos recordemos las malas experiencias y en el dolor vivido. Sea cual sea el momento que recordemos, sea malo o bueno, es pasado, y por mucho que intentemos recordar esos momentos y revivirlos, no volverán. No volveremos a experimentar esas sensaciones, ni podremos cambiar lo que ya ha ocurrido.

En un hecho normal que recordemos nuestro pasado. Lo que es realmente dañino es seguir adelante con heridas emocionales no resueltas. Son heridas que suelen ser tan profundas que nos impiden avanzar y disfrutar de nuestro presente.

Trampa Emocional

Tener siempre presente nuestro pasado es la mejor forma de que no cicatricen nuestras heridas emocionales. No dejamos ir nuestro dolor. No soltamos las vivencias terribles que hemos vivido. Nos negamos a pasar página. Y ello hace que seamos capaces de estar bien en nuestro presente, y vislumbrar nuestro futuro como algo incierto y peligroso.

El pasado nos proporciona seguridad. Ya lo hemos vivido y no resulta peligroso a simple vista. No tenemos que vivirlo ahora y no posee la incertidumbre que proporciona el futuro. Fijarnos en el pasado nos impide tener que fijarnos en un presente triste y en un futuro que nos asusta. Esa es la gran trampa emocional: no soltar nuestro pasado.

La necesidad de limpiar nuestro pasado

Existe la generalizada falsa creencia que revisar nuestro pasado es una gran pérdida de tiempo, y que lo realmente importante es vivir el presente. De ese modo las heridas emocionales que arrastramos desde siempre jamás logran cicatrizar, acumulándose en nuestro interior y ocasionándonos más y más dolor.

El único modo de vivir plenamente nuestro presente es quitarnos las cadenas que nos atan a nuestro pasado. Si dejamos que esas cadenas nos sujeten cada vez irán apretando más profundizando nuestras heridas.

No superando tu pasado permites que las partes negativas de él se hagan dueñas de tu presente.

Curar las heridas de tu pasado emocional

Es necesario volver a atrás y superar todo aquello que nos hizo daño si queremos disfrutar de un presente pleno y sin ataduras emocionales. Para ello debes realizar un ejercicio terapéutico que te permita verbalizar aquello que aun te duele con tal de poder descubrir la estrategia más idónea para tu caso, y que lógicamente te permita superar el daño emocional que anida en tu pasado. No dudes en buscar ayuda profesional con tal de conseguir un presente pleno y una mirada hacia tu futuro con esperanza.

Fuente: Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online