Familia

Confianza: Indispensable en toda relación familiar

Las personas no podríamos vivir en armonía si faltara la confianza entre unos y otros, es decir, la fe que tenemos en las personas con quienes convivimos, considerándolas como semejantes, como alguien parecido a nosotros en su capacidad de tomar decisiones rectas, en su voluntad de ser mejores, de amar y de hacer el bien.

¿Qué es la confianza?

La confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Es una especie de apuesta que consiste en inquietarse del no-control del otro y del tiempo”

La confianza es la opinión favorable de que una persona o grupo será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación. Es la ilusión segura que se deposita en alguna persona o cosa.

Tal vez los mejores indicadores de confianza son la cantidad de amigos que tenemos, el ambiente de armonía que se respira en nuestro hogar, la calidad de la comunicación entre los miembros de nuestra familia, el número de personas que acuden a nuestro negocio y las responsabilidades que nos asignan en el trabajo; cuando esto ocurre, podemos decir que somos confiables. Los humanos tendemos a responder a las expectativas y a la confianza que se nos deposita. Una sociedad de personas confiables es una sociedad de prosperidad y paz.

Cómo se cultiva

Enseñando a otros a trabajar, aceptando sus fallas y ayudándoles a mejorar, demostrando que creemos en ellos.
Tomando en cuenta a los demás, considerando que lo que ellos sienten, piensan o dicen es tan importante como lo que yo siento, pienso o digo.

Aprendiendo a escuchar a otros, sin importar su preparación, edad o puesto.

Apoyando a quienes queremos para que aprendan a tomar decisiones.

  • Cumpliendo con la palabra dada.
  • Hablando siempre con la verdad.
  • Teniendo paciencia para esperar los tiempos de madurez de otros.
  • Siendo ejemplo de rectitud, responsabilidad y honestidad.
  • Procurando crear un ambiente de respeto a nuestro alrededor, siendo buscadores de cualidades en los demás, no defectos.
  • Disculpando o buscando razones que puedan explicar comportamientos negativos de las personas.

La familia es el lugar en donde aprendemos a confiar. Experimentar el amor y la rectitud en el trato con nuestros padres y hermanos nos da pie a confiar en Dios; en los demás y en nosotros mismos, a saber que podemos tener tranquilidad de será aceptados a pesar de nuestras debilidades, en un ambiente seguro, de cariño y protección, en donde todos somos valorados y respetados.